That Persistent Perception of Corruption in Latin America

We have seen recently a wave of high-profile corruption scandals throughout Latin America.  There was for example the one in Guatemala involving the now former President and Vice-President; the one in Brazil, involving high level government officials linked to the partly state-owned oil and gas company Petrobras, and another that involves money laundering against a former President; the one in Bolivia involving the President’s former girlfriend and a Chinese company and another one involving the indigenous development fund; the one in Chile, involving the President’s son and another one involving her daughter in law; the one in Panama involving a former President, who left Panama to avoid pending prosecution for illegal wiretaps and misused of over $1 billion government funds, as well as the case of six of his former ministers and vice-ministers under investigation for stealing and misusing public funds; and the one in Honduras involving millions of dollars of public funds from the country’s health care system being used to fund an election campaign. These cases have nourished the high perception of corruption that continuous to plague Latin America.  While corruption and this type of scandals is a challenge in every single society in our world today, it has been more consistently persistent in Latin America. Why?

Esa Persistente Percepción de Corrupción en América Latina

Recientemente hemos visto una ola de escándalos de corrupción de alto perfil en casi toda América Latina. Por ejemplo, el caso de Guatemala que implicó tanto al ahora ex presidente y su vicepresidenta; el de Brasil, donde están implicados funcionarios públicos de alto nivel vinculados a la empresa de petróleo y gas Petrobras, y otro caso donde un ex presidente está acusado de lavado de dinero en contra de un ex presidente; el de Bolivia que involucra a la ex novia del presidente y a una empresa china y otro relacionada con el fondo de desarrollo indígena; el de Chile, que involucra al hijo de la Presidenta y otro que involucra a su nuera; el de Panamá que implica a un ex presidente, que dejó el país para evitar un juicio en su contra por las escuchas ilegales y mal uso de más de $ 1 mil millones de fondos públicos, así como el caso de seis de sus ex ministros y viceministros bajo investigación por el robo y mal uso de fondos públicos; y el de Honduras donde millones de dólares de fondos públicos del sistema de salud del país se utilizó para financiar una campaña electoral.  Estos casos han alimentado la alta percepción de corrupción que continua afectando a América Latina.  Si bien la corrupción y este tipo de escándalos es un desafío en toda sociedad en el mundo, ha sido consistentemente más persistente en América Latina. ¿Por qué?