What do Institutions do for Democratic Governance?

I was often called an institutionalist, by foes and friends alike, when they were referring to my work and analysis.  To them I say, yes, I am an institutionalist and proud of it.  But what exactly does it mean to be an institutionalist?  In Political Science, and institutionalist view of the world is through institutions.  In most political systems, the behavior of actors is structured by formal and informal institutions.  We can find evidence across the world on how institutions shape identity, power and political strategies.  Similarly, on how institutional performance is shaped by political, social and economic factors.  While legitimacy and authority can be exercised without any institutional boundary — for example through personal rule or dictatorships—self-governing institutions can generate a less subjective and personalized manifestation of that legitimacy and authority.  Institutions can help organize the political and policy spaces and power, and the ways actors can maneuver and interact within the spaces and process. The challenge is to make these institutions work in a democratic governance context.  Yes, dictators and authoritarian governments can empower themselves by controlling institutions like the armed forces, the legislatures and the banking system, and govern unilaterally without checks and balances and without fearing any consequences for discretionary rule.  But it is more difficult to shape, operate and articulate institutions in more plural, participatory and transparent settings. One can argue that functional and democratic States, operate through a cluster of institutions that shape constraints and promote compliance through procedures and rules. Institutions are not perfect nor are they a panacea for governance, but do they have a role to play, particularly in today’s democratic governance?

¿Qué hacen las Instituciones a la Gobernabilidad Democrática?

Con frecuencia tanto amigos como adversarios han descrito mis trabajos y análisis como institucionalista.  A ambos la respuesta es sí, soy institucionalista y orgulloso de ello. En las Ciencias Políticas, la perspectiva institucionalista es a través del lente de instituciones.  En la mayoría de los sistemas políticos el comportamiento de actores se estructura a través de instituciones formales e informales.  Podemos encontrar evidencia en todo el mundo acerca de cómo las instituciones forman la identidad, el poder y las estrategias políticas. De igual forma, cómo el desempeño institucional se alimenta de factores políticos, sociales y económicos.     Si bien la legitimidad y autoridad pueden ser ejercida sin ninguna frontera institucional – por ejemplo en dictaduras y regímenes personalizados — instituciones de auto-gobierno pueden generar una manifestación menos subjetiva y personalista de esa legitimidad y autoridad.    Las instituciones puedes ayudar a organizar el espacio político y el de políticas públicas, el poder y las formas en las cuales los actores pueden interactuar y maniobrar dentro de esos espacios y procesos.  El desafío es cómo hacer funcionar estas instituciones en el contexto de la gobernabilidad democrática.  En efecto, dictadores y gobiernos autoritarios pueden empoderarse a sí mismos, controlando instituciones como las fuerzas armadas, los parlamentos y el Sistema bancario, y gobernar unilateralmente sin pesos y contrapesos y sin tener miedo a ninguna consecuencia por sus acciones discrecionales.  Pero es más difícil de formar, operar y articular instituciones en contextos más plurales, participativos y transparentes.    Se puede argumentar que Estados democráticos funcionales, operan a través de un conjunto de instituciones que restringen y promueven cumplimiento a través de procedimientos y reglas.    Las instituciones no son perfectas o una panacea para la gobernabilidad, pero ¿tienen algún papel, particularmente en la gobernabilidad democrática de hoy?