Quizás debido al relativo éxito de las medidas anticorrupción o al crecimiento de regímenes autoritarios que capturan el poder para sí mismos durante largos períodos de tiempo, la cleptocracia está emergiendo como un nuevo fenómeno en la lucha contra la corrupción. La cleptocracia es un sistema de gobierno donde líderes corruptos usan el poder político para apropiarse de la riqueza de su nación, típicamente desfalcando o malversando fondos públicos a expensas del bien público. La cleptocracia tiene dimensiones y consecuencias globales, nacionales y locales, y ha sido perjudicial para la gobernabilidad democrática en muchos países del mundo. Como tal, su dinámica convierte a la cleptocracia en un fenómeno transnacional. Pero la dimensión nacional de la cleptocracia es donde se hacen algunos de los mayores daños contra la gobernabilidad democrática. Los cleptócratas una vez en el poder apuntan a mantener el control a través de la corrupción y capturando todas las instituciones de control y manteniendo pequeños los círculos de poder con parientes y amigos leales. Su intención es egoísta por naturaleza y se centra en desestabilizar cualquier equilibrio de poder, corroer el estado de derecho y mantener su poder destruyendo las instituciones democráticas y poniendo en duda la prensa libre, las elecciones y el poder judicial. Los cleptócratas tratan el erario de su país como si fuera su propia cuenta bancaria personal. Analicemos este nuevo desafío.

Ladrones que Roban el Futuro y la Esperanza

Cleptocracia significa literalmente dominio de ladrones y se enfoca en el tipo de corrupción que ocurre cuando líderes gubernamentales, muchos elegidos, y en general en los países más pobres, roban con frecuencia grandes cantidades de fondos públicos. Las cleptocracias se manifiestan de muchas formas. Algunos argumentarían que Rusia, China y Sudán del Sur pueden acercarse a algunos de los modelos más clásicos de cleptocracia, pero hay otros casos más matizados. Por ejemplo, existe una creciente evidencia de que Estados Unidos juega un papel clave en la dimensión global de la cleptocracia. Es el mayor proveedor de corporaciones fantasma anónimas del mundo debido a su estructura federal que permite la formación de empresas a nivel estatal, no así a nivel federal. Durante los cuatro años de la administración Trump, no solo su conducta y decisiones señalaron alguna evidencia de comportamiento cleptocrático, y se evidenció una serie de esquemas de corrupción para beneficiar a su empresa y familia y ocultar la procedencia de su dinero, sino que también Estados Unidos perdió su papel de liderazgo global en anticorrupción. El régimen de Nicolás Maduro de Venezuela ha sido acusado de operar “una cleptocracia” a una escala rara vez vista que incluye no solo la malversación de la compañía petrolera estatal, sino también el robo de un programa gubernamental creado para alimentar a millones de personas hambrientas. El caso de Angola también se ha utilizado a menudo para explicar cómo las familias gobernantes han utilizado los recursos públicos petroleros para enriquecerse a costa del desarrollo humano del país.

Si bien la cleptocracia puede manifestarse en muchos sistemas de gobernabilidad, incluyendo aquellos con instituciones relativamente fuertes, es en sistemas que son débiles donde encuentra condiciones propicias para enraizarse e institucionalizarse. Un estudio reciente del Carnegie Endowment for International Peace se enfocó en analizar las condiciones en un sistema de gobernabilidad que permiten que la cleptocracia florezca y se consolide. La cleptocracia no es solo el resultado de un individuo que ha llegado al poder, ya sea por elecciones o por la fuerza, y el comportamiento que muestra, sino también es el producto de un sistema operativo sofisticado y redes dentro y fuera del país. Los autócratas o los que aspiran a ser autócratas influyen en las funciones gubernamentales para moldear deliberadamente el sistema para que sirva a sus objetivos cleptocráticos. Lo hacen restringiendo los mecanismos de rendición de cuentas horizontales, como el estado de derecho, los tribunales y cortes, las oficinas de auditoría, los fiscales generales, así como bloqueando mecanismos de rendición de cuentas verticales, como la sociedad civil y los actores de los medios de comunicación. En algunos casos, los cleptócratas promueven alianzas con empresas y actores del sector privado, bajo la premisa de que también pueden saquear y / o involucrarse en prácticas de corrupción, siempre y cuando apoyen a los cleptócratas y / o guarden silencio y dándole garantías que como socios están protegidos políticamente. y legalmente.

La lógica detrás de la estrategia de los cleptócratas es permanecer en el poder indefinidamente sobornando a grupos y sectores para que permanezcan leales y dificultando su remoción del poder. Mantener a los diferentes grupos divididos, a través de la polarización, la desinformación y las teorías de la conspiración, es una estrategia clave en el manual de los cleptócratas para garantizar incentivos y costos selectivos entre los actores, y la explotación de la fragilidad para restringir la cooperación. Lo que alguna vez se pensó que era un problema asociado con los países pobres y en desarrollo, hoy las prácticas cleptocráticas se están expandiendo a los países desarrollados y más ricos. Rusia, China y Estados Unidos tienen y están experimentando alguna forma de tendencias cleptocráticas. Además, ha surgido una red cleptocrática global, que incluye a jefes de estado, empresarios y actores no estatales. Según el Fondo Monetario Internacional, hasta el 5% del producto interno bruto mundial es dinero lavado.

Respuestas Internacionales y Regionales a la Cleptocracia: ¿Jaulas de Razón?

Como se analizó en otro artículo aquí, durante las últimas dos décadas, las organizaciones internacionales y regionales se unieron a actores locales, del sector privado y no gubernamentales y produjeron convenciones, recomendaciones, declaraciones de políticas, investigaciones y evidencia anticorrupción. En la actualidad, la corrupción es ampliamente reconocida como un desafío fundamental para la gobernabilidad democrática y el desarrollo internacional no solo para los países en desarrollo y en transición, sino para todos los países, incluidos los más desarrollados. Además, en respuesta a las presiones nacionales e internacionales, muchos políticos corruptos han sido juzgados y encarcelados.

Sin embargo, la arquitectura anticorrupción nacional, regional e internacional es insuficiente para abordar el desafío tóxico y corrosivo de la cleptocracia. Dada la interconectividad del sistema financiero mundial, el tamaño y la primacía de la economía estadounidense, la importancia de la moneda estadounidense en el comercio mundial y las transacciones financieras, y el papel de Rusia, China y otros actores no estatales, medidas anti-cleptocracia deben implicar fuertes presiones financieras en todos los nodos del sistema. Las presiones pueden generar influencia en apoyo de estrategias desarrolladas en conjunto con socios y organizaciones internacionales como las Naciones Unidas, la Unión Europea y otras organizaciones regionales. Las organizaciones internacionales y los países pueden continuar construyendo y fortaleciendo herramientas para combatir la cleptocracia, como sanciones, medidas contra el lavado de dinero y disposiciones contra el soborno. Por ejemplo, la Iniciativa de recuperación de activos robados (StAR el acrónimo en inglés), un esfuerzo conjunto del Banco Mundial y la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), y el Grupo de Trabajo Anticorrupción del G20 han identificado la corrupción de altos funcionarios públicos como un obstáculo para lograr el desarrollo y la gobernabilidad democrática.

Un ejemplo que ilustra los dilemas de combatir contra la cleptocracia se ve reflejado en el Informe de Transparencia Fiscal de 2021 del Departamento de Estado de los Estados Unidos que publico en junio de 2021.  El informe encontró que solo 74 de los 141 gobiernos evaluados ​​cumplían con los requisitos mínimos de transparencia fiscal durante el período de revisión de enero 1 al 31 de diciembre de 2020. El informe también indica si los gobiernos que no cumplieron con esos requisitos hicieron un progreso significativo para divulgar públicamente documentación del presupuesto nacional, contratos y licencias durante el período de revisión, ya que la mayoría de los gobiernos son receptores de asistencia de los Estados Unidos.  Este tipo de revisiones anuales de transparencia fiscal brindan oportunidades para entablar un diálogo con los gobiernos sobre la importancia de la transparencia fiscal y contrarrestar las practicas cleptocráticas. Sin embargo, si bien este tipo de informes ofrecen información, análisis y datos, por lo general no hay consecuencias para los involucrados en el no cumplimento.  

Los cleptócratas utilizan su poder adquirido para proteger su inversión individual y familiar, aunque sea ilícita porque utilizan los recursos públicos como propios. Una forma a través del cual protegen su empresa ilícita es el uso de tácticas de nacionalismo, la victimización de la interferencia de potencias extranjeras y el cierre del espacio cívico. Esto casi garantiza que cualquier protesta o sanción interna o externa será enfrentada con fuerza y ​​justificación. Dado que los informes, como el de transparencia fiscal, y otros mecanismos internacionales son en su mente ilegítimos y, como autoritarios, atacarán regularmente a las minorías étnicas y religiosas, los homosexuales, las organizaciones no gubernamentales y otras “influencias extranjeras” percibidas. Además, los ciudadanos que viven bajo regímenes cleptócratas no tienen ningún recurso, ya que no hay ley, estado de derecho o justicia que los proteja. Además, en los casos en que los cleptócratas controlan todo el aparato estatal, pueden encarcelar a los líderes de la oposición y, mientras están en prisión, no se les permite ver a sus abogados ni a sus familiares. A menudo, no hay información sobre dónde están detenidos y si tienen el debido proceso.  En las cleptocracias, los ciudadanos y cualquiera que se oponga a ellas, pagan caro. La mayoría de los cleptócratas consideran que los medios independientes y la libertad de expresión y reunión son “enemigos” de su causa. Recientemente, Reporteros sin Fronteras (RSF) publicó su análisis anual e identificó a 37 jefes de estado o de gobierno, muchos considerados cleptócratas, que reprimen masivamente la libertad de prensa.

Los regímenes cleptocráticos y sus familias que se benefician en Azerbaiyán, Nicaragua, Venezuela, Bielorrusia, Rusia y Zimbabwe, por nombrar solo algunos casos, no se ven disuadidos por las sanciones internacionales. Lo que dijo el economista francés Frederic Bastiat es apropiado: “Cuando el saqueo se convierte en una forma de vida para un grupo de hombres en una sociedad, con el transcurso del tiempo se crean un sistema legal que lo autoriza y un código moral que lo glorifica.” Los cleptócratas dependen de los flujos financieros ilícitos y este con frecuencia es el medio para penetrar los regímenes democráticos débiles. A su vez, una sofisticada red patronal global ayuda a los cleptócratas a obtener recursos, lealtad, medios, partidos políticos y políticas públicas favorables. Tienen el poder de penetrar los límites burocráticos y organizativos para que reine la anarquía a expensas de las reglas, la regulación y la rendición de cuentas, y para destruir cualquier vestigio de una aspiración weberiana, como la jaula de la razón.

Construyendo una Red Anti-cleptocracia para Devolver la Confianza

Los cleptócratas tienen activos, como la impunidad, redes de corrupción, poder estatal absoluto y riqueza adquirida ilícitamente. Necesitan mover dinero fuera de sus países, a menudo utilizando medios legales, otros a través del blanqueo y el uso de redes ilícitas. Por ejemplo, es una práctica común entre los cleptócratas comprar bienes raíces en mercados calientes en los Estados Unidos y el Reino Unido a través de compañías anónimas u otros esquemas,. Además, los cleptócratas utilizan redes ilegales y criminales, como cárteles, crimen organizado y grupos terroristas internacionales para lavar dinero, financiar operaciones ilegales y patrocinar conflictos e inestabilidad.

A medida que evoluciona este nuevo panorama de autocracias, cleptocracias e ilegalidad, el panorama de la democracia, la rendición de cuentas y el estado de derecho se están desvaneciendo. Según el informe de la Libertad en el Mundo 2021 de Freedom House, la pandemia letal, la inseguridad económica y física y el conflicto violento devastaron el mundo en 2020, y los defensores de la democracia “sufrieron nuevas y profundas pérdidas en su lucha contra enemigos autoritarios, lo que cambió el equilibrio internacional a favor de tiranía. Los líderes en ejercicio usaron cada vez más la fuerza para aplastar a los oponentes y ajustar cuentas, a veces en nombre de la salud pública, mientras que los activistas asediados, sin apoyo internacional efectivo, se enfrentaron a duras penas de cárcel, torturas o asesinatos en muchos entornos“.  De manera similar, 2021 marcó el decimoquinto año consecutivo de disminución de la libertad global, lo que muestra la profundización de la larga recesión democrática. El impacto del deterioro democrático a largo plazo se ha vuelto cada vez más global por naturaleza, lo suficientemente amplio como para que lo sientan quienes viven bajo las dictaduras más crueles, así como los ciudadanos de democracias de larga data.

En este contexto surgen dos narrativas. Primero, la frustración por la incapacidad de las democracias para ofrecer lo que los ciudadanos esperan: igualdad, oportunidades, inclusión y rendición de cuentas. En segundo lugar, la apatía y la desconfianza hacia los gobiernos de todo el mundo es relativamente alta (Ver Grafica 1). Ambas tendencias son peligrosas para la estabilidad global y en general para la humanidad, ya que consolidan el ascenso de los cleptócratas y abre el campo para que las empresas criminales dominen los sistemas de gobernabilidad y destruyan el progreso humano logrado en los últimos siglos. ¿Qué se puede hacer al respecto?

La cleptocracia es un monstruo de cuatro cabezas. Además de los depredadores mismos, los sistemas cleptócratas necesitan: 1) capturar un estado y su poder, 2) crear redes depredadoras para apoyarse, 3) abrir y mantener corrientes de recursos y 4) tener a disposición herramientas para violar las normas y los derechos humanos y mantener la impunidad y la falta de responsabilidad. Por lo tanto, cualquier respuesta debe ser multidimensional y coordinada para romper estos sistemas y sus herramientas. Por ejemplo, un grupo de legisladores estadounidenses tiene la intención de presentar tres proyectos de ley bipartidistas diseñados para frenar la cleptocracia y la corrupción en todo el mundo. Dicen que sus propuestas cierran brechas en las leyes existentes sobre sanciones a personas corruptas, abordan los abusos a los programas de visas de inversionistas y permiten que se impongan prohibiciones de visas a personas corruptas. También hay un renovado enfoque internacional en la lucha contra la gran corrupción y poner fin a la impunidad de los cleptócratas. Recientemente, más de 100 líderes de más de 45 países firmaron una declaración en apoyo de la creación de una Corte Internacional Anticorrupción (IACC su acrónimo en ingles). El Memorando del estudio de seguridad nacional del presidente Biden también una iniciativa integral para renovar los esfuerzos para abordar la corrupción nacional y extranjera.

Tres think tanks con sede en EE. UU., Freedom House, el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS por sus siglas en ingles) y el Instituto McCain, formaron un Grupo de Trabajo bipartidista sobre la estrategia de EE. UU. para apoyar la democracia y rechazar el autoritarismo. El Grupo de Trabajo elaboró un informe para llamar a la acción a los actores nacionales y globales y para proponer una carta de navegación práctica, bipartidista y global para rescatar la democracia. Se propusieron siete estrategias interrelacionadas, y una de ellas se centra en hacer de la lucha contra la corrupción, la cleptocracia y la captura del Estado una prioridad de seguridad nacional. La estrategia reconoce que cualquier esfuerzo serio para promover la democracia y contrarrestar el autoritarismo debe incluir medidas para combatir la corrupción y la cleptocracia, que se han convertido en modelos de negocio para los autoritarios de hoy en día.

Todas estas iniciativas apuntan a enfrentar la cleptocracia. Los autoritarios y aspirantes a cleptócratas utilizan la corrupción para socavar la gobernabilidad democrática efectiva, el crecimiento económico y debilitar el estado de derecho. Su objetivo es corroer la confianza pública y construir redes ilícitas con el crimen organizado y transnacional, participar en innumerables abusos de derechos humanos e incitar al conflicto y la polarización. Las democracias de todo el mundo deben aliarse y luchar contra la cleptocracia. El costo de no hacer nada al respecto es demasiado alto. Si bien los cleptócratas y los que aspiran a ser cleptócratas en todo el mundo se aprovecharon de la época de Covid-19, todavía hay una base sólida sobre la cual reconstruir los valores democráticos, los derechos humanos y los sistemas de rendición de cuentas.

*Fuente de la foto: Pexel, 2021

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