In Search of the Citizens’ Dimension in Democratic Governance

During the Civil Society Week celebrated in Colombia in April 2016, activists from around the globe gathered in Bogota to discuss the changing role of civil society in democracy in the 20th century.   The World Bank, the regional development banks (e.g., Inter-American Development Bank), bilateral donors like DFID and other donors are also focusing on analyzing the evolution of participatory processes.  In some circles more than others, there is now a constant reflection and discussions on the role of citizens, civil society and civic engagement in democratic governance.

Buscando la Dimensión Ciudadana en la Gobernabilidad Democrática

Durante la Semana Internacional de la Sociedad Civil celebrada en Colombia en Abril 2016, activistas de alrededor del mundo se reunieron en Bogotá para analizar el papel cambiante de la sociedad civil en la democracia del Siglo XX.  El Banco Mundial, los bancos regionales de desarrollo (e.g., Banco Interamericano de Desarrollo), donantes bilaterales como DFID and y otros donantes también han venido reflexionando recientemente acerca de la evolución de los procesos participativos. En algunos círculos más que en otros, hoy existe una constante reflexión y discusiones acerca del papel de la ciudadanía, la sociedad civil, y la interacción cívica en la gobernabilidad democrática.

Dilemmas and Paradoxes of Democratic Governance

These were the underlying themes behind the recent headlines around the globe: coordinated terrorists strike in Belgium; xenophobic rhetoric and bigotry dominate nomination process for president of a major political party in the United States; corruption scandals in Brazil threaten political and economic stability; thousands flee Syria and create a refugee crisis in Europe; organized crime continues to penetrate many countries; the dominance of gangs and violence in many urban centers around the world becomes a challenge for national and local governments; and despite economic growth and human development expansion inequality persists.  While each of these headlines has its own story line, there is a common thread across all of them: all are a product of some form of governance failure.  Democratic and other forms of governance, whether old or new, are facing these enormous challenges.  That is an easy observation.  More difficult is to identify what type of political configuration is best suited to take on the challenges being faced today by a great majority of countries and societies in the world.

Dilemas y Paradojas de la Gobernabilidad Democrática

Estos fueron los temas de fondo en recientes titulares en todo el mundo: ataque coordinado terrorista en Bélgica; el proceso para nominar al candidato presidencial de uno de los dos partidos principales en los Estados Unidos está dominado por retorica xenofóbica y racista; escándalos de corrupción amenazan la estabilidad política y económica en el Brasil; miles escapan Siria y crean una crisis de refugiados en Europa; el crimen organizado continua penetrando muchos países; la dominación de pandillas y violencia en varios centros urbanos en el mundo se convierte en un desafío para gobiernos locales y nacionales; y a pesar de crecimiento económico y la expansión del desarrollo humano, la desigualdad persiste.  Si bien cada uno de estos titulares tiene su propia narrativa, hay un hilo conductor en todos estos: todos son productos de alguna forma de quiebre o falla en la gobernabilidad.  Distintas formas de gobierno, democrático y no democrático, ya sea de larga data o nuevas, están enfrentando desafíos enormes.  Esa es una observación fácil de hacerla.  Es más difícil identificar qué tipo de configuración política puede enfrentar estos desafíos que afectan hoy a una gran mayoría de los países y sociedades en el mundo.

That Persistent Perception of Corruption in Latin America

We have seen recently a wave of high-profile corruption scandals throughout Latin America.  There was for example the one in Guatemala involving the now former President and Vice-President; the one in Brazil, involving high level government officials linked to the partly state-owned oil and gas company Petrobras, and another that involves money laundering against a former President; the one in Bolivia involving the President’s former girlfriend and a Chinese company and another one involving the indigenous development fund; the one in Chile, involving the President’s son and another one involving her daughter in law; the one in Panama involving a former President, who left Panama to avoid pending prosecution for illegal wiretaps and misused of over $1 billion government funds, as well as the case of six of his former ministers and vice-ministers under investigation for stealing and misusing public funds; and the one in Honduras involving millions of dollars of public funds from the country’s health care system being used to fund an election campaign. These cases have nourished the high perception of corruption that continuous to plague Latin America.  While corruption and this type of scandals is a challenge in every single society in our world today, it has been more consistently persistent in Latin America. Why?

Esa Persistente Percepción de Corrupción en América Latina

Recientemente hemos visto una ola de escándalos de corrupción de alto perfil en casi toda América Latina. Por ejemplo, el caso de Guatemala que implicó tanto al ahora ex presidente y su vicepresidenta; el de Brasil, donde están implicados funcionarios públicos de alto nivel vinculados a la empresa de petróleo y gas Petrobras, y otro caso donde un ex presidente está acusado de lavado de dinero en contra de un ex presidente; el de Bolivia que involucra a la ex novia del presidente y a una empresa china y otro relacionada con el fondo de desarrollo indígena; el de Chile, que involucra al hijo de la Presidenta y otro que involucra a su nuera; el de Panamá que implica a un ex presidente, que dejó el país para evitar un juicio en su contra por las escuchas ilegales y mal uso de más de $ 1 mil millones de fondos públicos, así como el caso de seis de sus ex ministros y viceministros bajo investigación por el robo y mal uso de fondos públicos; y el de Honduras donde millones de dólares de fondos públicos del sistema de salud del país se utilizó para financiar una campaña electoral.  Estos casos han alimentado la alta percepción de corrupción que continua afectando a América Latina.  Si bien la corrupción y este tipo de escándalos es un desafío en toda sociedad en el mundo, ha sido consistentemente más persistente en América Latina. ¿Por qué?

How to make Democratic Governance Plausible?

The greatest dilemma being faced today by both newer and more established democratic regimes is how to strengthen the capacity of democratically elected governments to produce public policies that meet the expectation of people.  In new democratic countries and in more established democracies, citizens have grown more cynical of their governments.   In many countries various polls confirm that people think their democratically elected governments are dysfunctional and corrupt. Politicians are linked to wealthy contributors and narrow interest groups and/or are linked to corruption.  Extremist ideology and demagoguery have overtaken the political discourse.  There are lots of complaints about the status quo but, few new ideas of how to fix identified problems.  While some people continue to demand, and adhere to democratic governance ideals, there is also a growing sentiment among citizens to find and/or reclaim their political identities.  The traditional notion that democratic government is “of the people, by the people, and for the people” seems today an aspiration more than a reality. What has happened?

¿Cómo hacer Plausible a la Gobernabilidad Democrática?

El gran dilema al que se enfrentan hoy tanto las nuevas como las democracias más establecidas es como fortalecer la capacidad de gobiernos elegidos democráticamente para producir políticas públicas que responden a las expectativas de la gente.  En los nuevos países democráticos y en las democracias más consolidadas, los ciudadanos se han vuelto más cínicos de sus gobiernos. En muchos países diferentes encuestas confirman que las personas piensan que sus gobiernos elegidos democráticamente son disfuncionales y corruptos. Los políticos están vinculados a contribuyentes ricos y grupos de intereses estrechos o vinculados con prácticas corruptas. Una ideología extremista y la demagogia se han apoderado del discurso político.  Hay muchas quejas acerca del status quo, pero muy pocas nuevas ideas o soluciones para atacar los problemas identificados.  Si bien algunas personas siguen demandando y se adhieren a ideales de la gobernabilidad democrática, se detecta también una creciente aspiración entre la ciudadanía de  encontrar y/o re-encontrarse con su identidad política.   La idea de que un gobierno democrático es “del pueblo, por el pueblo y para el pueblo” parece hoy más una aspiración que una realidad.¿Qué paso?

Democratic Governance in an Increasingly Complex World: In Retrospect and Prospective

I was introduced to democratic governance through the 1993 Global Human Development Report published by the United Nations Development Programme (UNDP).  This was a time in which many countries were making a transition from totalitarian and/or authoritarian regimes to more democratic ones.  From 1990-1996 the number of “electoral democracies” increased from 76 to 118, and that trend continued in the decades that followed.  However, as early as these transitions began to happen, experts like Larry Diamond and others, and the very same 1993 UNDP Report, were cautiously warning that elections, new constitutions and toppling non-democratic regimes were but only one dimension of democratic governance.

La Gobernabilidad Democrática en un Mundo con una Creciente Complejidad: En Retrospectiva y Prospectiva

Fui introducido a la gobernabilidad democrática a través del Informe Global sobre Desarrollo Humano de 1993 publicado por el Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas (PNUD). Este fue un momento en el que muchos países experimentaban una transición de regímenes totalitarios y / o autoritarios a más democráticos.  A partir de 1990-1996 el número de “democracias electorales” aumento de 76 a 118, y esa tendencia continuó en las décadas que siguieron. Sin embargo, en la medida que estas estas transiciones ocurrían, expertos como Larry Diamond y otros, y el mismo Informe del PNUD del 1993, advertían cautelosamente que las elecciones, las nuevas constituciones y el derrocamiento de los regímenes no democráticos no eran más que sólo una dimensión de la gobernabilidad democrática.